UNO DE NUESTROS OBJETIVOS ES DAR RESPUESTA A LAS NECESIDADES DE CADA NIÑO Y NIÑA… Y A LAS DE SUS PADRES. Coméntanos qué te preocupa

IMPORTANCIA DE LA ESCUELA INFANTIL EN EL DESARROLLO

IMPORTANCIA DE LA ESCUELA INFANTIL EN EL DESARROLLO
Danae Domìnguez Ochoa – Psicologa C.E.I. LÁZARO

 La etapa en Educación Infantil es fundamental para el desarrollo de los niñ@s, ya que les permite construir su personalidad, favorece su desarrollo social y amplía sus experiencias. El ambiente escolar acerca al niño estímulos, perspectivas y formas de conducta distintos a los del ámbito familiar, aunque no contradictorios con él.

 En estas edades es cuando se inicia la formación de la persona, tanto en su desarrollo físico, como intelectual, afectivo, social y moral. Las experiencias para facilitar dicho desarrollo deben darse en un proceso educativo que sea compartido entre educadores y familias, ya que la labor de unos y otros debe ser complementaria.

 Tanto en la familia como en la Escuela Infantil, se produce un aprendizaje, pero de manera distinta. En la primera el aprendizaje se da a través de actividades cotidianas, mientras que en la segunda, las actividades se planifican para llegar a unos logros predefinidos.

 Las principales diferencias entre el aprendizaje escolar y el familiar son:

- la escuela ofrece modelos distintos, pero no contradictorios con los familiares.

- aunque la relación es, y debe ser, afectiva, en la escuela hay una mayor “distancia” entre el niño y el adulto ( esta “distancia” afectiva  es muy pequeña en la Escuela Infantil y, se irá agrandando en las sucesivas etapas educativas ).

- en la escuela hay más interacciones entre iguales, interacciones que son fundamentales para el desarrollo social.

- la transmisión de conocimiento está más organizada y a la vez más descontextualizada que en el hogar.

- el uso de los espacios y los tiempos ( horario ), es mucho más rígido.

- los materiales, juegos y lenguaje también son diferentes.

 Tanto educadores como especialistas de distintos campos, coinciden en lo positivo que es para los niñ@s asistir a un Centro de Educación Infantil, en el que encontrará, a niñ@s de su misma edad. Y educadores profesionales que trabajan con su proyecto educativo y unos objetivos definidos.

 Sin necesidad de entrar en los objetivos que, de forma planificada, se trabajan en el Centro de Educación Infantil, distintos estudios relacionan la escolarización temprana con mejoras en dos grandes ámbitos: habilidades sociales e integración escolar posterior. Los niños escolarizados en las primeras etapas tienden a:

  • ser más cooperativos.
  • cumplir mejor las normas escolares.
  • controlar mejor la agresividad.
  • mostrar más conductas prosociales y rechazar las violentas o de trasgresión de normas por parte de los demás.
  • adecuar sus acciones a las de los otros.
  • aceptar el rol del profesor y la separación familiar durante el horario escolar…..

 El análisis de todas estas cuestiones lleva a considerar la Escuela Infantil como un entorno claramente beneficioso para el desarrollo integral de los niñ@s.

ENFERMEDADES RESPIRATORIAS DE REPETICIÓN

ENFERMEDADES RESPIRATORIAS DE REPETICIÓN
José Carlos Velasco Rodríguez de Lamela – Pediatra C.E.I. LÁZARO

 Cada vez oigo con más frecuencia en mi consulta el hecho de que mis pequeños pacientes, sobre todo en otoño e invierno, están constantemente con tos y mocos, ocasionalmente con fiebre y parece de tal manera que el catarro que cogieron allá por septiembre u octubre no lo soltasen hasta abril o mayo. La gran mayoría de estos pequeños tienen una edad comprendida entre los meses y los cuatro o cinco años de edad. Esto además de ser “per se” muy molesto e incómodo ocasiona otra serie de patologías asociadas como son las otitis serosas (es decir, el acumulo de moco en el oído medio), con la consiguiente pérdida de audición y que precisa de estudio y tratamiento correcto, así como por la mala mecánica respiratoria que se establece, el niño duerme mal o no duerme, con tos, secreciones abundantes, lo que trae otra consecuencia más, la sensación de cansancio del día siguiente con esa frase tan frecuente y no por eso menos verdadera, “a este niño no hay quién lo aguante”.

 Otras veces, y, siguiendo hablando de esa patología asociada, nos encontramos con ese niño inapetente, que no hay quién le haga comer un día como es debido.

 Otro problema de estas patologías solas o asociadas es la gran ingesta de medicamentos que, yo diría que se toman de forma casi constante y de cuya eficacia en la mayoría de las ocasiones tengo más que dudas, con honrosas excepciones como son los broncodilatadores y corticoides en el tratamiento de las bronquiolitis o bronquitis (según la edad). También, como no, los antitérmicos cuyo efecto beneficioso es evidente en un corto espacio de tiempo. Por último y en cuanto a tratamiento haré una pequeña referencia a los antibióticos. Todos estamos de acuerdo en que es el gran descubrimiento médico del siglo XX, gracias a ellos se han salvado innumerables vidas, pero con su uso indiscriminado, tanto por parte de médicos como de población en general, ha aparecido una gran cantidad de resistencias creadas por las bacterias y cuyas causas principales son el abuso (ya mencionado), el bajo cumplimiento del tratamiento (se olvidan dosis y no se llegan a cumplimentar los días prescritos). Hoy tenemos el triste record de ser el país de la Comunidad Europea con más resistencias a los antibióticos. Esto ha traído como consecuencia que nuestras farmacias ya no disponen un antibiótico sin receta médica.

 Me gustaría que quien leyese estas palabras recapacitase sobre lo anteriormente expuesto y además se tranquilizase sabiendo que es “normal” que los niños hasta los cinco años de edad padecen una media de seis procesos/año con patología respiratoria recurrente más acusado en los tres primeros años de edad, cuya causa es su falta de competitividad inmunológica, relativa, que se va adquiriendo con el tiempo. Dentro de esta patología respiratoria nos vamos a encontrar con dos bronquitis al año y quiero hacer un apunte más al respecto, como he dicho al principio estos procesos se dan sobre todo en meses específicos del año, con lo que la impresión es la que hemos comentado al principio “este niño está malo constantemente”, y, como ustedes pueden apreciar parece que todo va cansando.

 Mis recomendaciones son sencillas: el mejor mucolítico es el agua, la tos es un mecanismo de defensa importantísimo (se deja de toser cuando no hay secreción), ambiente sano con buen nivel de temperatura y humedad, desechar los hábitos tabáquicos, higiene nasal con lavados diarios de las fosas nasales, alimentación equilibrada (no come mejor quien come más), siempre protección del más pequeño (sobre todo recién nacidos) de las infecciones de hermanos mayores y adultos(evitaremos las temidas bronquiolitis), menor utilización de medicamentos, y por último escoger el momento de introducir un antibiótico con criterio y base científica.

26/4/2006

EL NIÑO DESOBEDIENTE

EL NIÑO DESOBEDIENTE
Danae Domìnguez Ochoa – Psicologa C.E.I. LÁZARO

La desobediencia es algo completamente normal en los niños y está relacionada con el desarrollo de su personalidad. Algo distinto es cuado la desobediencia de nuestro hijo (ya sea por su frecuencia o por la forma o intensidad con que la expresa) interfiere con su funcionamiento en el entorno familiar, escolar y/o social.

En las primeras edades nos podemos encontrar básicamente con tres formas de desobedecer:

  • No haciendo lo que le hemos indicado, haciendo como si no nos hubiera oído (nos “ignora”).
  • Expresando su desobediencia mediante rabietas.
  • Diciendo “no” de manera explícita: Hacia el año y medio-dos años, se está produciendo la adquisición del lenguaje y el niño está aprendiendo a utilizar las palabras para conseguir o evitar cosas de su entorno. Así aprende que la palabra “no” le permite evitar aquello que no le gusta. Hacía los tres años el “no” se utiliza como forma de expresar la personalidad que se está formando, el niño toma conciencia de si mismo como ser individual, con ideas y decisiones propias y usa el “no” para dejar patente esa individualidad.

Sin embargo, hay cuestiones que pueden estar causando una desobediencia, no intencionada en los niños, com son: no darse cuenta de lo que le pedimos al estar ocupado en alguna actividad que atrae toda su atención; no comprender lo que le pedimos que haga; confusión al estar recibiendo demaseadas órdenes a la vez. Además, muchas veces los niños están acostumbrados a que los adultos repitan varias veces la orden/instrucción hasta que ellos respondan o a que acabemos haciendo lo que ellos quieren.

Teniendo en cuenta todo esto, hay varias cosas que podemos hacer para lograr que nuestro hijo obedezca:

  • Dar instrucciones simples, comprensibles para el niño, lo más concretas posibles y que sean razonables en función de su edad: nos aseguraremos de que es capaz de hacer aquello que le estamos pidiendo y, si no es así, le ayudaremos a hacerlo.
  • Además, si lo que queremos que el niño haga se compone de una serie de acciones, las iremos pidiendo de una en una y esperaremos a que se realice una para enunciar la siguiente.
  • Explicar al niño cuáles son las razones por las que queremos que haga o no haga algo, adaptando dicha explicación a la edad del niño y lo que puede comprender (no mandaremos hacer o no hacer algo “porque sí”). En la misma línea: intentaremos que el niño comprenda cuáles serán las consecuencias positivas o negativas de hacer o no hacer caso (le haremos saber, en la medida de lo posible, tanto las causas como las consecuencias de nuestra demanda).
  • Como consecuencia del punto anterior: le mostraremos de forma positiva los resultados de la conducta demandada, por ejemplo: en lugar de decir “no puedes ir al parque porque no has recogido los juguetes” (como no ha hecho algo recibe un castigo), decir “cuando recojar los juguetes nos vamos al parque” (recibe una recompensa por hacer lo que le pedimos). Además, a la hora de dar recompensas por atender nuestras peticiones, debemos tener en cuenta que dicha recompensa tendrá más efecto cuanto más inmediata sea y que las recompensas afectivas son mucho mejores que las materiales (“¡qué mayor eres, que has recogido los juguetes tú solo! y acompañarlo de un beso o un abrazo es mejor que “te voy a comprar X porque has recogido los juguetes”).
  • Acostumbrar al niño a responder a la primera, no repetiremos la demanda más de una vez y, desde luego, nunca haremos nosotros aquello que les hemos pedido a nuestro hijo que haga.
  • Muchas veces, en lugar de dar una orden (por ejemplo: “vete a la cama”, “es hora de irse a la cama”…) es más útil dar al niño a elegir entre dos opciones que tienen el mismo resultado (por ejemplo: “¿te vas a la cama tú solo o quieres que te acompañe?, “vamos a la cama:¿te duermes ya o te cuento un cuento antes?”).

 Cuando, aún siguiendo estas recomendaciones, nuestro hijo nos desobedezca y además, percibamos que es de forma claramente intencionada, resulta útil darle un tiempo para que  lo haga (por ejemplo, contando hasta diez) y si sigue sin obedecer, siempre de forma calmada y sin usar los reproches, utilizaremos lo que se denomina “tiempo fuera”: le dejaremos en su habitación o en un espacio donde no pueda entretenerse durante un breve periodo de tiempo, tiempo en el que podrá darse cuenta de lo que has echo. Si mantenemos esta forma de actuar, el niño acabará aprendiendo qué es lo que queremos y lo que no y actuará en consecuencia.

12/12/2007

CÓLICOS DEL LACTANTE

CÓLICOS DEL LACTANTE

Voy a hablaros de un trastorno que aparece con mucha frecuencia en el bebé (en torno a un 40% de ellos lo padecen) desde las primeras semanas de vida.

Consisten en episodios de llanto intenso de alrededor de tres horas de duración, al menos tres días a la semana y durante más de tres semanas en un lactante previamente sano y bien alimentado.

Para tranquilidad de los papás he de deciros que en el 95% de los casos no van acompañados de ningún tipo de lesión y que no altera el estado general del niño ni su ganancia de peso.

El llanto es percibido como excesivo por padres y cuidadores, que lo describen como ataques de aparición repentina generalmente al finalizar el día y son causa de angustia y preocupación por la sensación de sufrimiento que aparentemente afecta al bebé.

Además de las características antes mencionadas (llanto vigoroso, aparición vespertina e inicio brusco) el bebé flexiona las piernas sobre el abdomen, se muestra rígido, los puños apretados, la carita roja por el esfuerzo y el abdomen tenso y con frecuencia abultado. El llanto parece inconsolable y termina cuando el niño cae agotado, defeca o expulsa el gas. Al finalizar el episodio vuelve a presentar un aspecto normal.

Este cuadro afecta tanto a los niños alimentados al pecho como a los alimentados con biberón y desaparece alrededor del cuarto mes de vida.

¿Cuáles son sus causas?

Como ya os he dicho sólo una minoría de alteraciones reflejan un problema específico, más bien se considera un síndrome (es decir, un cuadro producido por diversas causas), por lo tanto pueden existir muchos factores implicados.

Se agrupan en tres hipótesis:

  • Causas psicológicas

El cólico del lactante es el resultado del carácter difícil del niño (bebé llorón, con poca tolerancia al dolor), junto con una conducta inadecuada de los padres (ansiedad, agobio ante lo que pase al bebé, inseguridad que causa cambios continuos en la dinámica familiar). Esto puede explicar que se produzca más en los niños primogénitos ya que concurren la inexperiencia de los padres y mayor nivel de ansiedad familiar.

También se relaciona con el hábito fumador de los padres (que origina más ansiedad).

Otro factor a tener en cuenta son las técnicas utilizadas en la alimentación del bebé (sobrealimentación, velocidad de la toma, etc.).

  • Causas gastrointestinales

La inmadurez del intestino puede ser la causa principal.

Las fibras musculares se contraen con más frecuencia y dificultan la expulsión de gases y el avance del contenido digestivo.

El meteorismo (acúmulo de gases) se puede deber tanto al llanto (aumenta la deglución de aire), a la mala técnica de alimentación, como a una fermentación alterada en el colon (porque está alterada la flora bacteriana que reside en esa parte del intestino donde se forman las heces).

El estreñimiento se ocasiona por una inmadurez de la inervación autónoma del colon que enlentece las evacuaciones.

Por último algunos autores describen la existencia de un aumento del tono del esfínter anal (anillo muscular que actúa como válvula en la expulsión de las heces), que es pasajero y originaría unas ondas contráctiles dolorosas en el colon.

Un reflujo gastroesofágico más o menos pronunciado hace que no cierre bien la puerta de entrada al estómago y permite que parte del contenido ácido del mismo retroceda al esófago (el tubo que comunica la boca con el estómago) lo que produce inflamación del mismo y es causa de molestias y dolores. El bebé llora y traga más aire aumentando la presión en el estómago con lo que aumenta el reflujo y hace que se produzca un círculo vicioso.

  • Causas alérgicas

Este tipo de causas lo constituyen un pequeñísimo porcentaje de casos cuya demostración aún no es definitiva.

La alergia o la intolerancia  a las proteínas de la leche de vaca (que son cosas distintas), en ocasiones añadida a una intolerancia a la lactosa induce espasmos o trastornos en la motilidad del tubo digestivo, causa del llanto y de la irritabilidad del bebé.

Hay autores que han conseguido mejorar el cólico en un 45% con una dieta exenta de proteínas de leche de vaca. Al mismo tiempo se ha demostrado que en un 25% de niños con cólicos las proteínas de leche de vaca causan un mecanismo alérgico por el cual aumentan los niveles de una sustancia en sangre (u hormona, la motilina) que aumenta mucho la motilidad intestinal (como su nombre indica) y por tanto los espasmos.

En los niños criados con leche de su madre y que tienen cólicos, podría haber un paso de la proteína de la vaca a través del pecho de la madre.

Diagnóstico a nivel médico

Los criterios  más comúnmente utilizados son los de Wessel y los de Carey. Pueden dividirse en principales y secundarios.

- Criterios principales

1. El llanto paroxístico (> 3h y > 3 días)

2. Comportamientos motores característicos (piernas flexionadas, puños    cerrados)

3. Agitaciones (niño inquieto irritable)

4. Llanto vespertino.

- Criterios secundarios

1. Lactante saludable (por eso el llanto es inexplicable)

2. Síntomas gastrointestinales: abdomen distendido, meteorismo, estreñimiento, timpanismo (ruido de “tambor” a la palpitación), regurgitaciones.

3. Facies dolorosa.

4. Falta de respuesta a estímulos tranquilizadores.

5. Otras características: estrés de los padres, alteración de los patrones de alimentación y sueño

Para el diagnóstico se deben cumplir al menos tres criterios principales y uno secundario.

¿Cómo tratar los cólicos?

Realmente no hay nada que cure el cólico del lactante pero sí disminuirlo.

A pesar de que existen multitud de trabajos y publicaciones las recomendaciones terapéuticas están basadas en un escaso nivel de evidencia y se han realizado en muestras (nº de casos) muy pequeñas.

  • Tratamiento conductual

La intervención sobre la conducta de los papás es la base del tratamiento, si comprendéis que es un proceso benigno, seguramente actuareis con tranquilidad y se la transmitiréis a vuestro hijo.

Evitad la estimulación excesiva del bebé y acompañadle con contacto físico (caricias, masajes, etc.) o de otra manera (música melódica, canciones de cuna, etc.).

Si os sentís sobrepasados, buscad ayuda de otros familiares que puedan quedarse en alguna ocasión con el bebé, salid si es posible, de vez en cuando sin el niño y distraeros.

Algunas normas a seguir:

1º/ Sed flexibles en el horario de las comidas. Los niños con cólicos son ansiosos para comer. Hay que evitar esa ansiedad porque provoca que trague más aire.

2º/  No se debe acostar al niño inmediatamente tras la toma, hay que tenerlo un rato en vertical para que eche los gases y luego mantenerlo semirrecostado (hay hamacas especiales) para conseguir que el abdomen esté ligeramente doblado y evitar su distensión.

3º/ Corregir el estreñimiento si existe. Durante las crisis es muy efectiva la aplicación de un microenema de glicerina o un ligero tacto rectal con vaselina.

  • Tratamiento dietético

Actuaremos modificando la dieta del niño. Si el bebé es criado con lactancia materna es recomendable retirar la leche y los productos de la misma a la mamá, asegurando el aporte de calcio y vitamina D.

Si el bebé es criado con biberón se puede intentar un tratamiento con “hidrolizado de proteínas” (preparados con proteínas partidas en trocitos, con bajo poder alergénico) o con fórmulas de soja en polvo (que llevan incorporadas los aminoácidos taurina, metionina y carnitina que se encuentran en baja concentración en la soja y son necesarios para la nutrición humana). Se debe mantener esta dieta durante dos o tres semanas, si no mejora, hemos de volver a la leche anterior.

Se recomienda el uso de Probióticos (son microorganismos que permanecen vivos en el intestino, ingeridos en cantidades suficientes ejercen efectos beneficiosos  como contribuir al equilibrio de la flora intestinal y potenciar el sistema inmunitario) con el objetivo de “modular” la flora intestinal, ya que está demostrado que es distinta en niños que presentan cólicos, como anteriormente os mencioné.

  • Tratamiento farmacológico

La homeopatía utiliza compuestos esencialmente  de extractos de plantas utilizadas en dosis pequeñas y bien calculadas que no presentan riesgo para los lactantes.

Lycopodium clavatun 5CH para los lactantes con muchos gases.

Cuprum metallicum 9CH para aquellos que tiene hipo.

Naxnómica 9CH para los bebés con estreñimiento o con un llanto muy intenso.

  • Tratamiento fisioterapéutico y osteopático

1 º/ Masaje

Con las palmas de las manos hacemos un masaje presionando en el abdomen del bebé con movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj, antes de comer, o incluso antes de la aparición de las crisis, para prevenir el cólico y después para calmarlo.

2º/ Osteopatía

La técnica está basada en la inervación del aparato digestivo por el Sistema Nervioso Autónomo  o Vegetativo (S.V). Las vísceras están inervadas por dos grandes sistemas pertenecientes al mismo.

El Sistema Nervioso Simpático (S.N.S), sus nervios salen de tres grandes centros o “ganglios” situados en la zona dorsal y lumbar, el ganglio celíaco, el ganglio mesentérico superior y el ganglio mesentérico inferior. De forma genérica se puede decir que el S.N.S “desactiva” las vísceras.

El sistema nervioso parasimpático  (S.N.P) inerva la zona visceral mediante el Nervio Vago o neumogástrico  (conocido por X par craneal) que sale del cráneo por el agujero rasgado posterior (A.R.P) y desciende hacia las vísceras acompañando al esófago igualmente de forma genérica “activa” las vísceras.

La afectación del A.R.P  de donde también salen el nervio glosofaríngeo (IX par craneal) puede explicar los síntomas y signos con los que muchas veces se presenta el bebé con cólicos (problemas a la hora de tomar el pecho, dificultad en la deglución, estreñimiento, regurgitación, etc.)

Se ha podido observar en estudios publicados que las posibles causas del C.L se asocian la mayoría al sufrimiento del cráneo del feto durante el parto. Ya sea por alteraciones del canal del parto (mal posicionamiento de la pelvis materna). Por sufrimiento del feto al nacer (parto laborioso, uso de instrumental, fórceps, ventosa) maniobras de extracción inadecuadas.

Todos estos acontecimientos pueden producir “acabalgamiento” de los huesos del cráneo e inflamación o/y compresión de las “fontanelas” craneales.

Estas alteraciones irritan a las meninges (membranas que envuelven el encéfalo y médula espinal) transmitiendo la tensión a la base del cráneo donde se encuentra el A.R.P.

Otra causa es también la tensión en la región dorsal de la espalda provocando la irritación de los centros de S.N.S que antes mencioné.

El fisioterapeuta  realiza el diagnóstico mediante una serie de preguntas a los padres (embarazo, parto, evolución y comportamiento del bebé), test y pruebas específicas para valorar las estructuras relacionadas con el C.L y palpitación para explorar las mismas.

Una vez recabados los datos y dependiendo de la causa del problema utiliza una combinación de distintos tipos de técnicas de fisioterapia manual: la Osteopatía estructural, Osteopatía craneal, Osteopatía visceral, Inducción miofascial, etc.

El protocolo para resolver los síntomas suele variar entre una a tres sesiones. Las técnicas son totalmente inocuas y no producen ningún tipo de dolor ni efectos secundarios.

Un saludo

              Mª Lourdes Cárcar Benito Médico Pediatra

Médico Puericultor

Esp. Univ. en Pediatría Preventiva y Social

Diplomada en Sanidad Escolar

Máster en Nutrición, Alimentación y

Salud comunitaria

BILIOGRAFÍA

- Rubin SP, Pendegast M. Infantilecolic: incidence and treatment in a Nofolk community. Child Car Health Dev 1984; 10: 219-226

- Barr RG. Colic an crying syndromes in infants with colic: a controlled empirical description. Pediatrics 1992; 90: 14-21

- Dihigo SK. New strategies for the treatment of colic: modifying the parent/infant interaction. JPediatr 2000; 89: 13-17

- Lindberg T. Infantile colic and small intestinal function: a nutritional problem? Acta Pediatr. Suppl. 1999; 88 (430): 58-60

- Lucassen PLBJ, Assndelft WJJ, Gubbels JVV, van Eijk JTM, van Gel drop WWJ, kuvistingh Neven: “A effectiveness of treatments for Infantile colic” Systematic Review. BMJ 1998; 316: 1563-1569

CONTROL DE ESFINTERES

¿Qué es el control de esfínteres?

Es el control voluntario de la vejiga y el recto. Se trata de un logro que depende fundamentalmente de la maduración del sistema nervioso del niño/a. El acto de ir al váter implica además de factores maduracionales, factores de aprendizaje y emocionales que también debemos cuidar.

Controlar esfínteres supone un logro placentero que tanto a adultos como a niños/as gusta. Favorece la seguridad física y psicológica del niño/a pues incrementa la autonomía del niño/a (es muy positivo) y por lo otro lado”libera” la adulto de continuos cambios de pañales.

A modo introductorio y en términos normativos (las edades que se señalan son orientativas):

  • Hasta los 18 meses el niño/a no tiene conciencia de estar mojado o sucio.
  • Entre los 18 y 24 meses el niño/a empieza a ser conscientes de sus necesidades fisiológicas antes de hacerlas, pero existe unas pegas:
    • Su sistema de alarma sólo está regulado para aviso de la orina pocos segundos antes de que se produzca.
  • Hacia los dos años este intervalo es mayor y se pueden conseguir algunos éxitos.
  • Hacia los dos años y medio bastantes niños logran estar secos durante la mayoría del día, saben ir al váter y bajarse la ropa sin excesiva dificultad. Sin embargo en los meses posteriores la urgencia de ir al váter desde que salta su sistema de alarma hasta que orinan irá disminuyendo. Al principio ha de ser inmediato.
  • El control de esfínteres por la noche es más tardío, la edad promedio se sitúa entorno a los 33 meses.

¿Qué se puede ir haciendo cuando el niño/a aun no está preparado?

Como hemos dicho anteriormente, aunque el control de esfínteres está determinado por una maduración nerviosa, previamente al uso del orinal o váter con una finalidad elegida, nosotros educadores y padres, podemos ir familiarizando a los niños/as con el uso del orinal/ váter, y enseñarles a notar la diferencia entre estar secos o mojados.

Cabe señalar que aquí, se dan unas edades que deben tomarse con cautela, pues quien de verdad conoce la maduración de los niños/as, son sus educadoras quienes a lo largo de la interacción diaria hacen un seguimiento y evaluación de la pertinencia o no de empezar con dicho programa.

De 18 a 20 meses:

  • Presentación y familiarización del orinal.
  • Invitación a sentarse a las mismas horas (más o menos), después de las comidas y al entrar o salir de casa. No estar más de 5 minutos.
  • Uso de modelos familiares; otros hermanos o primos… o de iguales: en la escuela.
  • Ser naturales: Si ha tenido “éxito” elogiarles, si “no ha salido nada” quitar importancia “mañana saldrá”.

A partir de los 20 meses:

  • Sentarlo en el orinal de 5-7 minutos, todos los días a la misma hora.
    • OJO! Ofrecerle orinal, éste debe ser estable (evitar miedos al sentarse). Alabarle si sale el “pis”, quitar importancia y animar para otro día, si no sale nada. Es importante la naturalidad y dar seguridad al niño/a.

¿Qué hacer cuando el niño/a ya está preparado?

  • Quitar el pañal cuando el niño/a este preparado. Esto es:
    • Si hace “pis “en el orinal todos los días.
    • Si tiene el pañal seco durante varias horas (retiene 2-3 horas durante al menos dos semanas)
    • Indica de algún modo que quiere hacer “pis”.
    • Tenga cierta habilidades de autonomía y quiere utilizar ropa de mayores (bragas/ calzoncillos).
  • Asentarlo en el orinal cada hora y media aproximadamente, durante 5 minutos.
  • Ponerle ropa cómoda y fácilmente manejable por ellos para favorecer su autonomía.
  • Motivarles y reforzar sus avances.
  • Enseñarles a detectar y sentir las distintas sensaciones corporales antes y después de orinar.
  • Contratiempos:
    • Si hay algún escape que el niño/a colabore en la limpieza.
    • Si tiene urgencia, no apremiarle, ya que sentir la necesidad de evacuar le ayudará a controlar.
    • Si está estreñido: ayudarle con la diete, transmitirle confianza y procurar una regularidad horaria en las rutinas cotidianas.
  • Durante la siesta no se retirará el pañal hasta que éste permanezca seco con frecuencia. Lo mismo haremos con el pañal de la noche.
  • Teniendo en cuenta que primero se quitará el de la siesta y más tarde el nocturno, cuando lleve al menos dos semanas despertándose y pidiendo “pis” o retenga hasta la mañana.
  • En cualquier caso es importante:
    • Respetar el ritmo individual de cada niño/a.
    • Fomentar el interés del niño/a por el control de esfínteres.

¿Qué NO hacer cuando el niño/a esta preparado?

  • No iniciar el programa de control de esfínteres cuando sea un momento delicado en su vida (bien porque haya varios cambios fuertes en su vida).
  • No volver a PONER EL PAÑAL SI YA SE LE HABÍA QUITADO.
  • No obligarle a sentarse en el orinal, actitud de ofrecimiento.
  • No dejar más de 5 minutos sentado.
  • No hacer motivo de: preocupación, amenaza, castigo, ridiculización ni comentarios negativos con el tema. No utilizar lenguaje tipo” cochino, asqueroso…”
  • No colocar el orinal en cualquier lado.
  • No tirar de la cadena cuando esté sentado.
  • No evitar dale líquidos.
  • No despertarle por las noches.

LOS LÍMITES

Los límites son necesarios a la hora de educar a un niño/a, dado que sirven tanto para su aprendizaje: diferenciar lo que está bien o mal, las conductas que esperamos o no de ellos; como para proporcionarle un sentimiento de seguridad. (Física y psicológica).

A la hora de marcar límites a la conducta de nuestros hijos hay una serie de aspectos importantes a tener en cuenta:

  • Limitar los límites: centrarse en aquellas conductas que realmente son importantes para nosotros, no pretender establecer pautas para todo.
  • Establecer límites que sean razonables dadas la edad y la capacidad del niño/: es necesario que lo marcado pueda ser cumplido. Parece lógico, pero muchas veces somos demasiado exigentes y buscamos lo ideal sin tener en cuenta si se trata de algo alcanzable o no.
  • Los límites deben ser claros: el niño/a debe saber qué se espera de él/ella y en que circunstancias, además, tendrá que conocer las consecuencias de saltárselos, consecuencias que es conveniente que estén relacionadas con la conducta. Eje: parece más lógico que la consecuencia de no recoger los juguetes sea no poder ponerse a jugar a otra cosa hasta que no lo haga o no cogerlos la siguiente vez que la consecuencia sea no ver la tele o no tener natillas de postre.
  • Es mejor plantearlos de forma positiva: Siempre obtendremos mejores resultados si explicamos la conducta desable que la que no queremos, ya que podemos saber que no hay que hacer algo pero desconocer una conducta alternativa. Ej.: A un niño le hemos podido enseñar que no queremos que pegue y si lo hace no podrá jugar con otros niños/as en el parque, pero si esá es la única manera que conoce de actuar cuando le pegan a él/ella…seguirá siendo la que utilice. En cambio, si le explicamos que cuando algún amigo le pegue debe decirle que no le gusta que haga eso porque duele o que debe buscar a una adulto para resolver la situación de una manera satisfactoria.
  • Es fundamental ser firme y consistente: Las pautas que marquemos y nuestra conducta ante su incumplimiento deben ser estables y no cambiar, por ejemplo, en función de nuestro estado de ánimo o de que tengamos visitas. Esto no significa que no pueda haber cambios nunca, sino que no deben depender de circunstancias puntuales. De hecho, según el niño vaya creciendo será necesario revisar los límites establecidos e introducir los cambios necesarios en función de autonomía y madurez que éste haya alcanzado.
  • Cuando las normas no se cumplan es muy importante desaprobar siempre la conducta, no al niño/a: no es lo mismo hacer algo bien/ mal que ser bueno/ malo. Al etiquetar al niño/a estamos influyendo en su autoconcepto y en su conducta futura.
  • Siempre adaptándonos a la edad del niño/a, es conveniente explicarle las razones por las que hay que respetar los límites y permitirle participar en su establecimiento, ya que esto facilitará su cumplimiento. Ej.: Es más fácil respetar ir por la calle de la mano si se  conocen los peligros de no hacerlo que si se tiene que hacer “porque si”.

Danaé Domínguez Ochoa.

Psicóloga  Escuela infantil Lázaro.

Nº Colegiado: M-28767

EL PERIODO DE ADAPTACIÓN

El ingreso en la Escuela Infantil supone un cambio muy importante para los niños/as, ya que suele ser la primera vez que se separan de su familia y hogar (lo que les proporciona seguridad y protección) llegan a un espacio desconocido, con adultos y niños/as que también lo son. Cuanta mayor colaboración haya entre la familia y la Escuela, más fácil será la adaptación al nuevo entorno.En este momento se puede producir ciertas conductas no deseadas (por ejemplo: llantos, aislamiento….), puede haber retrocesos, al menos aparentemente, en conductas ya adquiridas (por ejemplo: volver a hacerse pis) o incluso pueden aparecer acciones del sueño y la alimentación.No debemos preocuparnos, ya que se trata de conductas que son absolutamente normales y transitorias, lo que si podemos hacer es ayudar a que este período no se prolongue demasiado, sobre todo, que sea lo más fácil posible para nuestro hijo/a.
Algunas recomendaciones para los padres:
1-La actitud que tengáis es fundamental: ha de ser una actitud positiva, ya que los niños/as captan e interiorizan todo lo que los adultos transmitimos, ya sea a través del lenguaje como de forma no verbal (con nuestros gestos, expresión facial ….). Si mantenemos una actitud segura y tranquila, ésta se reflejará en nuestros hijos/as; lo mismo ocurrirá si estamos angustiados, nerviosos, tristes….
2- Intentad ir vosotros a llevar y recoge al niño/a (si no es posible, conviene que sea siempre la misma persona, y que ésta sea conocida y de confianza para el niño/a). Esto les dará seguridad y le ayudará a adaptarse al cambio de situación.
3- Es aconsejable que el período de adaptación se haga de una forma progresiva. Y una vez que el niño/a empiece a cumplir el horario completo conviene que este se respete al máximo.
4- Es importante para ello tener unas pautas estables en su vida cotidiana (por ejemplo: me levanto, me lavo, me visto y me voy al cole a desayunar).
5- Despedíos del niño/a usando siempre un tono alegre y, sobre todo, de forma breve. Además, no conviene prolongar la despedida, cuanto más la alarguemos, más difícil será tanto para vosotros, como para el niño/a (si dudamos, vuestros hijos/as lo percibirán y así, le estaremos transmitiendo esa duda en lugar de la seguridad que necesita).
6- No es recomendable que el ingreso en la Escuela Infantil coincida con otros cambios en la vida del niño/a (por ejemplo: una mudanza, nacimiento de un hermano…); ya que, a los niños/as, cualquier cambio les afecta en mayor medida que a un adulto.
7- Al principio, podemos dejar que el niño/a lleve a la Escuela algún objeto que sea familiar para él, con el fin de aumentar así su seguridad.
Tampoco podemos olvidar que los padres también tienen que pasar por un período de adaptación: suele tratarse de la primera vez que se separan de su hijo/a y, sobre todo, que lo dejan en manos de personas que no son sus familiares. Por ello, es fundamental que se establezca un clima de confianza entre los padres y la Escuela; para lo cual es importante, conocer, por ejemplo a las educadoras, objetivos y normas de la Escuela.

Dánae Domínguez Ochoa.
Psícologa E.I.Lázaro

Nº Colegiado: M-28767

IMPORTANCIA DEL APRENDIZAJE DEL INGLÉS EN EDADES TEMPRANAS

Conocer otros idiomas distintos al materno, y con ello su cultura, es una habilidad necesaria en el siglo XXI, ya que será necesaria para vivir en una sociedad global en la que nos relacionamos con personas de múltiples nacionalidades en diversos ámbitos de nuestra vida.
Por eso, la enseñanza de los idiomas extranjeros se hace indispensable para formar la identidad cultural de una persona en la sociedad actual.

A los niños/as les encanta aprender cosas nuevas, y tienen una capacidad extraordinaria para absorber cantidades enormes de información con una rapidez asombrosa, pero esta habilidad disminuye a medida que los niños y niñas van creciendo.

¿Porqué no aprovechar estas ganas de adquirir conocimientos nuevos introduciendo en el aula un idioma como el inglés?. En la Escuela Infantil Lázaro, apoyamos el bilingüismo precoz. A esta edad, los niños/as son como esponjas, y son muy capaces de aprender un idioma nuevo si se presenta de manera adecuada. Los niños/as son muy rápidos absorbiendo vocabulario e imitando la entonación y pronunciación del nuevo idioma, porque todavía no tienen la vergüenza e inhibición de los adultos, y no les plantea ningún problema a la hora de compartir el aprendizaje con la lengua materna.

Nuestra clases, están diseñadas para que nuestros niños y niñas adquieran el vocabulario del mundo que les rodea de una forma amena y divertida. Aprendan a través de la observación, la comprensión auditiva, y la participación activa. Las actividades diarias se basan en cuentos infantiles, canciones con mucho movimiento y muchos juegos que el aprendizaje del inglés surja como algo espontáneo y natural entre ellos/as desde los primeros años de vida. Trabajamos día a día el “listen” and “repeat”, muy efectivo para ayudarles a entender, memorizar y reproducir gran cantidad de vocabulario. Así es como asentamos las bases para un futuro, en el que el inglés se ha convertido en fundamental para poder moverse en una sociedad tan competitiva y exigente como la nuestra.

Noelia Bosca Galiana.
Profesora de inglés. E.I.Lázaro

LA IMPORTANCIA DE EDUCAR LA AUTONOMÍA EN LOS NIÑOS

Autonomía es por definición la condición de quién, para ciertas cosas, no depende de nadie.

La gran mayoría de los padres aspiran a que sus hijos se conviertan en personas independientes, capaces de auto-dirigirse, de diseñar y vivir un proyecto de vida propio que les permita desarrollarse plenamente.

Es por ello, que una gran parte de vuestro “trabajo” como padre, consiste en modelar hábitos de autonomía y responsabilidad en vuestros hijos desde una edad temprana y comprobar que los realizan correctamente. Si no estuviese bien “hecho”, dedidle en que puede mejorar. Del mismo modo, elogiad y valorar su realización.

Ser autónomo es ser uno mismo, diferenciándonos de los demás; con un conocimiento de nosotros mismos, de lo que deseamos y sentimos. Este conocimiento nos da la capacidad de no depender de los demás para sentirnos bien, para aceptarnos y tener la seguridad de que somos capaces de afrontar cualquier situación.

Si favorecemos la autonomía en los niños, tratando de no sobre-protegerlos, les iremos inculcando una buena imagen de sí mismos, con convicción y recursos que les permitan superar las dificultades que se les vayan presentando en su vida y así, podrán ir adquiriendo un pensamiento único y una reflexión que les proporcionará ideas propias para posteriormente saber decidir con criterio ante cualquier situación (esto les ayudará a tener mayor seguridad).

Tan importante como no sobre-proteger, es no sobre-exigir. Para ello es necesario tener en cuenta la edad del niño, sus capacidades y posibilidades, para ayudarlo a desarrollar tolerancia ante la frustración que sienta al no poder logar algo, o manejar las situaciones que se les puedan presentar en un futuro.

Debemos enseñarles a hacer las cosas por sí mismos, ya que de este modo, les enseñaremos a ser responsables de las consecuencias de sus actos. Pera tan importante como esto, es que se den cuenta de sus equivocaciones (de los errores también se aprende).Tienen que aprender a asumir responsabilidades de acuerdo a su edad, si no lo hacen, ¿cómo afrontarán otras mayores en un futuro?

Autonomía y responsabilidad van de la mano: la capacidad de elegir conlleva hacerse cargo de la decisión tomada.
Hay una edad en la que el niño empieza a tener iniciativa y quiere descubrir su entorno, si se lo impedimos, estaremos educando a un niño apagado, abúlico y sin motivaciones.Hay que darles oportunidades y dejarles que corran riesgos medidos, siempre según su edad y capacidad.

Inculcando hábitos
Las rutinas son la base fundamental para conseguir que los hábitos se conviertan en rutinarios (con la experiencia hemos podido comprobar que en el primer trimestre las aprenden).
Todo ser humano necesita de estímulos para crecer, desarrollarse y madurar, pero para que estos sean efectivos deben ser mediatizados por el afecto. Las estrategias para lograr la incorporación de un hábito son múltiples, y queda a criterio de los padres considerar cual es más efectiva, siempre teniendo en cuenta la personalidad y la buena predisposición del niño.Captar afectivamente la voluntad del niño resulta de capital importancia y conviene tener en cuenta que dicha voluntad se mueve al comienzo por lo que le gusta, luego por lo que le resulta útil y finalmente lo deseable es que se mueva por lo que es bueno.
Entre los 2 y los 5 años de edad, podemos ayudar a nuestros hijos a adquirir lo que los pediatras llaman “hábitos de independencia”, se refieren a que los niños puedan realizar por sí mismos actividades relacionadas con la alimentación (por ejemplo: comer solo, usar los cubiertos, respetar las normas básicas de educación en la mesa…). La higiene (lavarse las manos sólo, cepillarse los dientes….). Uso de sus prendas y su cuidado (vestirse y desvertirse solo). Las relaciones sociales, son hábitos relacionados con los demás (saludar a la gente conocida, escuchar, pedir las cosas por favor y saber dar las gracias, conocer el espacio para cruzar la calle…) y con el hogar (recoger y ordenar sus pertenencias …).Lo ideal sería que la incorporación de estos hábitos, se diera antes del ingreso del niño a la educación primaria (6 años), ya que su adquisición le proporcionará un orden y estabilidad emocional que le permitirá actualizar y adquirir otras capacidades y aptitudes necesarias para que pueda adaptarse satisfactoriamente a esta nueva etapa.
Resumiendo, hay dos elementos clave a la hora de educar un hábito: el amor con que se enseñe, y la perseverancia. No debemos olvidar que un hábito se logra a partir de la repetición de un acto determinado, y que la total adquisición de una habilidad no se da de un día para otro. Es muy importante valorar los logros parciales de los niños y alentarlos para que sientan y se convenzan de que son capaces de hacerlo.

El objetivo de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos y no para ser gobernados por los demás

Herbert Spencer

CESTO DE LOS TESOROS

El cesto de los tesoros, es una propuesta de juego ideada por Elinor Goldschmied. Para este juego necesitamos un cesto con objetos cotidianos, de diferentes materiales, tamaños, formas y texturas.

Su finalidad es proporcionar estímulos para aprender a través de la observación, experimentación y el descubrimiento.

Los objetos son seleccionados para proporcionar al niño/a un gran abanico de experiencias sensoriales y así poder estimular su mente. Pueden ser objetos naturales, de madera, de papel…

Esta propuesta de juego estimula:
- Sus cinco sentidos: Mientras juega, observa, muerde, escucha, huele, prueba, descubre …
- Su motricidad fina: Tocando descubre las formas, las texturas, los tamaños ….
- Su motricidad gruesa: Este juego está pensado para niños/as que se sientan, pero que aún no se desplazan. Así que para llegar al objeto que desean deben controlar su cuerpo, postura ….
- Su anatomía: Ya que es el niño/a el protagonista de su propio aprendizaje.
- La libertad de acción.
- Y estructura de pensamiento.

El adulto deber aprovechar la actividad espontánea del niño/a y su necesidad de descubrir, aunque nuestro papel es, OBSERVAR Y DISFRUTAR de su aprendizaje.

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